Hola a todos:
Atendiendo al llamado a manifestarnos por la Paz me es grato compartirles un breve texto en el que relaciono el viaje con la belleza y la Paz. El Viaje como Tao y otro, tambien muy breve sobre precisamente la experiencia del Viaje.
Viaje es “la acción de viajar o ir de un lugar a otro, trasladarse de un lugar a otro alejado del primero”.Encuentra sus raíces en el Latín tardío viaticum “provisiones para un viaje”, y en via, que quiere decir camino.
Es el viaje al mismo tiempo un placer y un desafío ya que nos permite compartir el tiempo y el espacio con seres en apariencia diferentes en un entorno la mayoría de las veces distinto al que nos es cotidiano.
Ese desafío nos reta al igual que nos invita a dejar de ser, por momentos, nosotros mismos y a abrir las puertas de nuestros sentidos, nuestra inteligencia y nuestro corazón al “otro”, al aparentemente distinto, ajeno y lejano. Es entonces cuando podemos, entre otras cosas: saborear sus alimentos, gozar con la belleza del arte de su cultura, introducirnos en sus sueños, atisbar en sus temores, sonreír juntos, conocer a su Dios o a sus Dioses para finalmente darnos cuenta que no somos ni tan distintos, ni tan ajenos, ni tan lejanos, ya que mas allá de las formas y entornos diferentes compartimos una misma esencia mágica que nos permite superar la diferencia y que nos recuerda que somos todos parte de un mismo universo siempre nuevo y maravilloso al que nunca terminaremos de explorar.
Es el viaje un camino con dos sentidos que al recorrerlo nos permite, a través del conocimiento del “otro”, un conocimiento más profundo e íntimo de nuestro propio ser lo cual nos pone en el camino, en el inicio o la continuación del Viaje hacia la Paz Interior. Si todos lograsemos alcanzar esa Paz Interior, seguramente el mundo del hombre seria otro, un poco, un mucho mejor.
Vista de la Bahía de Halong, Vietnam, octubre del 2010
La Bahía de Jade
Desde la profundidad de un mar de jade surgen misteriosas y de contornos caprichosos más de 2,000 islas que conforman un insólito paisaje.Tal vez el sueño de alguno de los Dioses primigenios vuelto realidad en la hermosa Bahía de Halong.
Las siluetas de las islas se reflejan en las aguas del mar que las envuelve, que las ha visto nacer hace mucho, mucho tiempo, cuando el hombre aun no era soñado por esos mismos Dioses. Belleza serenamente duplicada que deja al viajero sin aliento y le vuelve cómplice y testigo del sueño divino.
El junco literalmente flota y se desliza sobre las aguas alterando la serenidad de los reflejos por breves momentos, volviéndolos pequeños fragmentos de belleza que desaparecen, que se marchan al otro lado del espejo, tal vez sorprendidos por nuestro atrevimiento, para volver mas tarde con toda la intensidad y esplendor de su belleza.
Los variados tonos verdes de la vegetación se mezclan con los grises y negros de los minerales que conforman las escarpadas colinas de las islas. Algunas han abierto el corazón y permiten al viajero adentrase en ellas, mirarles por dentro con sus espejos de agua y las miles de estactitas y estalagmitas que han ido creciendo pacientemente, sin ninguna prisa a través de los siglos. Belleza interior, ajena a la luz del sol, la luna y las estrellas, belleza en la penumbra que en nada se opone y si se complementa con la que existe al otro lado del espejo. Cientos de budas han encontrado su hogar en estas cuevas.
Otras islas han acogido a los hombres. Aldeas flotantes de pescadores que han colonizado parte del paraíso. Los pescadores y sus familias parecen ser felices, seguramente lo son. Una vida, desde nuestro punto de vista sencilla y en nada sofisticada, difícil tal vez. Sin embargo la serena luz de sus miradas, la calidez de sus sonrisas son testimonio de la inteligencia de sus corazones y nos invitan a ver el mundo desde su punto de vista donde la magia sigue siendo un amanecer o una puesta de sol en la Bahía o el reflejo de las islas en el espejo de un Mar de Jade.
Bahía de Halong, Vietnam, Octubre del 2010
Vendedores de fruta en la Bahía de halong, Vietnam, octubre del 2010
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Comentario por Tony el abril 16, 2011 a las 12:42pm Qué bella forma de describir las sensaciones que se llegan a experimentar, cuando con nuestra maleta/mochila a cuestas, salimos en busca de un nuevo destino.
Un nuevo lugar por descubrir. Por conocer. Por compartir.
Mis más sinceras felicitaciones, Hipólito. Y es que debo reconocer que me he sentido plenamente identificado.
Un cordial saludo desde los madriles
Comentario por Tony el abril 9, 2011 a las 11:52am Bienvenido a
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