Sentirse como MARCO POLO en el s XXI

¡Qué preciosa y siempre sorprendente experiencia es la de viajar! Más en estos alocados tiempos, en donde el estrés y las prisas condicionan y marcan nuestras vidas.

 

Pero no todo es negro o gris. Y sabiendo sacar partido a la época tecnológica que nos ha tocado vivir, nos encontramos con ventajas, tales como la de poder llegar en cuestión de horas, a cualquiera de los muchos paraísos terrenales que existen en nuestro precioso planeta.

 

Y eso es lo que me propuse hacer. Y es que, con tan solo tomar un avión y pagar el módico precio de unas cuantas horas, obtendría la increíble recompensa de descubrir uno de los lugares más mágicos e increíbles de Asia. La península de Indochina. En concreto, Vietnam y Camboya.

 

La elección no pudo ser más acertada. Y es que desde el momento en el  que te bajas del avión, ya percibes que todo es distinto. Agradablemente distinto. Que el mundo occidental, al que estamos acostumbrados, de repente ha desaparecido.  Esta sensación, te va llegando a través de minúsculas señales, de pequeños detalles, que descubres a través de todos los sentidos.

 

Lo primero que se percibe es la humedad. Una increíble humedad, que lejos de agobiar, te envuelve con cariño, como queriendo darte la bienvenida.

 

Quizás el sentido que más llega a sorprenderse, sea el  del olfato.

Aromas totalmente diferentes a los habituales, van constantemente llegando a tus glándulas pituitarias y en tal cantidad que te sientes inicialmente desbordado, pero que con el paso del tiempo, llegan a ser de lo más natural.

 

Pero es la vista, el que se lleva el principal premio.

Todo es nuevo y diferente. Desde los preciosos y estilizados vestidos de seda de las mujeres vietnamitas, o los miles de colores que pueden encontrarse en cualquiera de sus mercados callejeros, pasando por los mágicos e irrepetibles paisajes, que ofrece su geografía.

Las verdes e infinitas terrazas de arrozales que completan el paisaje montañoso de la región de Sa Pa. Las mil y una mágicas y fantasmales montañas, nacidas desde las profundidades del mar del Este de China, en la bahía de Halong. Las paradisiacas playas de blanca y finísima arena, y aguas cristalinas de precioso color turquesa. La majestuosa región de Angkor, con sus mil y un templos, a la sombra de la jungla. El delta del Mekong, con sus bulliciosos y coloridos mercados flotantes…Y así, se podría seguir con mil y un lugares…

Sin duda, es la vista el sentido más afortunado.

 

Tampoco se queda atrás el gusto. Ya que la gastronomía del país, es un placer para el paladar. No se limita a esa imagen que se tiene desde occidente, de arroz y pasta. Su cocina es una combinación exquisita de lo oriental, con lo occidental. Y es que se nota la huella dejada por los franceses en su etapa colonial. Pescados, mariscos, carnes, pastas, arroces,… todo preparado de tan variadas formas, a cada cual más deliciosa. Y por suerte, sin abusar del “hot spicy”, que tanta huella deja en otros países..

Y qué decir de esas frutas tropicales, con mil y un nombres, a cada cual más exótico. Fruta del dragón, choco, papaya, sandía, lichis, piña, coco… Manjar de dioses.

 

Quizás es el oído el que se lleva la peor parte. Ya que las urbes ofrecen una sorpresa al visitante, desde el momento que pisa su suelo. Un aparentemente caótico tráfico, de miles de motocicletas, circulando sin aparente orden, y sin respetar aparentemente ninguna de las reglas de circulación, a las que estamos tan habituados el mundo occidental.

Pero todo ello, es solucionado a base de constantes toques de bocina, por parte de cada uno de los conductores. Bocinas sonando todo el día y a todas horas…

 

Pero el mayor de los regalos que ofrece el vietnamita y el camboyano al visitante, es sin lugar a dudas, el de su simpatía y amabilidad. Con esas amplias y sinceras sonrisas, siempre reflejadas en sus caras, que te enamora desde el primer momento. Si, es sin duda éste, el mejor regalo que ofrecen ambos países.

 

Franjo

Mayo del 2011 

 

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Comentario por FranJo el agosto 4, 2011 a las 1:33am

Muchas gracias Hipólito, por tu comentario y por tus palabras de ánimo!

La verdad es que tienes toda la razón al decir que Indochina enamora a todo aquel que lo visita y lo descubre. Y es que todo en esta zona es belleza. Y como bien dices, no sólo por los increibles paisajes.

Un cariñoso saludo desde los madriles.

;-)

Comentario por Hipolito Fernandez Sarabia el agosto 3, 2011 a las 7:51am

Hola FranJo!!!!

Que hermosa foto de la mujer, el quitasol y el bebe. Efectivamente Indochina es todavia uno de los ultimos paraisos que estan ahi aguardandonos para mostrarnos su belleza y el gran corazon de sus habitantes.

Me alegra saber que tuvuste un estupendo viaje.

Espero ver mas fotos y comentarios.

 

Un abrazo desde Mexico.

Comentario por FranJo el junio 30, 2011 a las 1:59am
Gracias por tus palabras, Erian! También debo reconocer que es mi favorita del viaje.
Comentario por Kristian Gómez el junio 29, 2011 a las 12:13pm
Esta fotografia es hermosa... podria mirarla durante horas... me encanta !!
Comentario por Tony el mayo 7, 2011 a las 10:40am

Muchas gracias querido Franjo por compartir tan detalladamente tus ricas experiencias!

Me ha encantado tu manera de paladear tus sensaciones.... muy original!!! Me hiciste sentir alli mismo...

Veo que además de un gran navegante del mundo eres un muy buen narrador... las hermosas fotografías ahora además de dejarme ensoñar, cobran vida... textualmente.

Te envío un abrazo muy cariñoso... gracias por ser quien eres... un Marco Polo que siempre quiere ir más allá... :))

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